DEBAJO DE LA ALFOMBRA
Por Claudia Alfaro Contreras (16 años)

16 - Debajo de la alfombra

Pasaron dos semanas y volvió a suceder. Creía que mi estancia en ese mundo duraría más pero sabía que no se darían por vencidos hasta tenerme de vuelta. Alguien tan importante como yo no debía escapar así de su pueblo y menos cuando es la clave para su salvación.
-¿Ves eso?-preguntó Jim señalando el cuerpo. ¡Cierto! ¡La primera vez que pasó estaba sola!
Asentí con miedo. Luego recordé que Jim no conocía mi verdadera identidad sino que creía que era una estudiante extranjera. ¿Debía decirle la verdad?
Jim se paró rápidamente, decidido a acabar con aquel extraño bulto que se movía bajo la alfombra. Levantó la silla, dispuesto a golpearlo con ella, cuando grité.
-¡Espera! -Sabía que si lo tocaba seríamos transportados a la Corte. Pero la silla golpeó al bulto inmovilizándolo y apareció un tubo de luz turquesa. Al instante percibí el típico olor a menta de la Corte. El aroma llevó a mi mente el recuerdo del tenebroso castillo, aquel terrible lugar en el que todos los traidores eran juzgados y castigados por faltas graves al reino.
-¡Deténgase!-grité esperando que Jim no lo tocara, pero fue tarde. El tubo se apagó y nos sumimos en la oscuridad. Cuando la luz regresó, descubrí que no estábamos en la Corte sino en la biblioteca de la torre mayor del castillo y mi mentora estaba allí. Amina, ella me había ayudado a escapar de mi mundo.
-¡Sherezade!-dijo- ¿por qué ignoraste mi llamado hace dos semanas?
-¡No sabía que eras tú! Creía me habían descubierto. Ya sabes que huir del deber no es una razón válida para escapar a otra dimensión –dije-
-Sólo tú tienes el poder para hacerlo. Las estrellas están en su posición, el Gran Consejo está a orillas del lago y tú eres la elegida para romper el maleficio.
Con esas palabras, me animó a hacer lo que tanto temía. En un instante, todo aquello que necesitaba para ese momento pasó por mi mente, llenándome de energía y valor suficiente para hacerlo.
-¿Dónde estoy?- Era Jim. Había olvidado que estaba allí.
Amina lo vio con ternura, luego se dirigió a mí-. ¡Ve y cumple con tu deber! Yo le explicaré todo.
Jim miraba por todos lados. La confusión estaba en su rostro y sus anteojos lo hacían parecer un niño perdido.
-¡Nadie sabe lo que se puede encontrar debajo de la alfombra!-Exclamé, lista para enfrentarme a mi destino.

(Este relato fue escrito por uno de los participantes del taller de Escritura Fantástica y está basado en “Los Misterios del Señor Burdick” por Chris Van Allsburg, FCE.)

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