LA ALCOBA DEL TERCER PISO

Por Jose Tecún Cano (14 años)

alcoba tercer piso

Todo comenzó cuando alguien dejó abierta la ventana. Era el 2 de enero.

La mucama de Verónica Dal Bosco había olvidado la única regla de aquella casa: Todas las ventanas se mantienen cerradas.  Aquel día el pequeño Thomas Dal Bosco se aventuró en ese cuarto y perdió la vida de manera desgarradora.

Ante la pérdida de su hijo era obvio pensar que Verónica cayera en una gran depresión, sin embargo ella simplemente enloqueció. Parecía tranquila a la vista de cualquiera,  pero ocultaba un gran sufrimiento en su corazón. Terminó aislándose completamente. Varias veces trató de suicidarse con la ciega intención de volver a estar con su querido hijo, pero una infantil voz en su cabeza le rogaba que no lo hiciera.

Cuentan que el espíritu del bosque llegó una noche a casa de Verónica. Para ayudarla con su gran dolor y le dejó un compañero. Un ave de plumas amarillas (el color favorito de Thomas),  ojos verde lima y pico negro como carbón, que mágicamente salió del papel tapiz de la alcoba del tercer piso. Nadie más que Verónica podía verlo.

Verónica decidió llamar “Immy” al ave,  pues con esa palabra Thomas nombraba  a los pájaros cuyo nombre no conocía. Los días posteriores pareció volver a la cordura y el Immy empezó a contagiarse de la ira y la tristeza que Verónica poseía, tornándose malvado, tanto por dentro como por fuera; al punto en que sus plumas llegaron a tintarse de un azul marino intenso, y sus ojos, escarlata. En un momento,  Verónica perdió toda la depresión que arrasaba con ella y el ave fue huésped de todos sus sentimientos.

El 3 de marzo, Verónica Dal Bosco fue encontrada muerta en su dormitorio, desangrada y con una herida profunda en el cuello, causada por lo que parecía una garra. En la habitación de al lado, había una jaula abierta, manchada de rojo. La ventana de la alcoba del tercer piso estaba cerrada. En el papel tapiz  de las paredes estaba escrita con rasgaduras una frase.

Nunca Más

(Este relato fue escrito por uno de los participantes del taller de Escritura Fantástica y está basado en “Los Misterios del Señor Burdick” por Chris Van Allsburg, FCE.)

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