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EXTRAVÍO EN VENECIA
Por José A. Ligorría Beteta (16 años)
04 Extravío en Venecia
Aún con sus potentes motores puestos en reversa, el trasatlántico fue arrastrado más y más en el canal. En la cabina de mando, el capitán gritaba a todo pulmón a sus hombres que pusieran la reversa mientras maniobraba con el timón para a penas esquivar barquitos y edificios que salían del estrecho. El hombre al timón sabía a la perfección la orden que debía dar en estos casos, pero no era conocido entre sus subordinados como un oficial que despedía a sus hombres sin haber completado una misión. Y pensar que hace unos minutos nada más, él se encontraba en el cuarto de maquinas haciendo una inspección. Aún así seguía creyendo que había al menos un ápice de esperanza de que no hubiera que “abandonar la nave.” El comandante del navío estaba a punto de soltar el volante cuando un grumete entró corriendo y jadeando a la habitación.
-La sala de maquinas ha sido completamente estabilizada – dijo entre respiración y respiración.
Una fiera mirada volvió a los ojos del oficial y este sonrió levemente. Un poco de suerte al fin. Se permitió un suspiro de alivio en su silla y finalmente, después de agradecer brevemente al marinero, ordenó que tirasen el ancla. Uno de los subcapitanes en la habitación protestó.
-Señor, si soltamos el ancla podemos dañar los cimientos de la ciudad y derrumbar uno de los edificios encima del puente y el casco. Le pido que reconsidere las opciones.
-No hay otra, marinero. En medio del canal de Venecia no hay espacio para maniobrar. Nuestra esperanza es un freno total y luego dar marcha atrás.- contestó su superior y el subcapitán no tuvo otra opción que liberar el ancla.
No obstante, no se escuchó ningún sonido más que el del agua de la estrecha calle inundada golpeando el costado del barco. Un escalofrío recorrió al comandante, quien se volteo y preguntó al borde de la desesperación qué había pasado. Una voz entrecortada por la estática salió del altavoz
-El ancla se trabó.
Hubo un pesado silencio en la cabina. El capitán había dejado muy claro que sin el ancla no podrían frenar y entonces tarde o temprano chocarían con algún edificio y el barco quedaría dañado (además de posibles bajas inocentes).
-Teniente de navegación Cresta, – llamó el oficial, -queda usted a cargo de la nave en mi ausencia.- Y salió corriendo hacia la Sala del Ancla.
Si esta de verdad estaba trabada solo podía soltarse manualmente, pero existía la posibilidad de que fuese un viaje solo de ida.
El capitán finalmente abrió la puerta de la sala y vio el ancla frente a él, simplemente estancada entre un montón de cajas. ¿Quién las pudo haber dejado allí? No importaba mucho, había que quitarlas.
Ya que las cajas no eran muy pesadas, fue capaz de sacarlas fácilmente. Ahora tenía que lanzar el ancla. Poco a poco, movió el enorme trozo de metal moldeado. Su mente trabajaba a mil por hora, recordando los problemas que los habían llevado hasta allí.
Primero, pasando cerca de la Toscana, el motor empezó a reportar fallas y el barco fue llevado a la deriva hacia el canal. Cuando empezaron a divisar la ciudad, el timón se averió, y todo lo que se ponía en el camino del navío era despedazado, mas no ayudaba a que el transatlántico frenara. Al llegar a la ciudad, finalmente se logró estabilizar la sala de máquinas y ahora la ancla había sido parada antes de dejar el barco. No era posible, el capitán había mandado a inspeccionar su nave antes de zarpar de Francia. La única conclusión posible era que había un polizón entre la tripulación, un saboteador.
(Este relato fue escrito por uno de los participantes del taller de Escritura Fantástica y está basado en “Los Misterios del Señor Burdick” por Chris Van Allsburg, FCE.)

HUÉSPED SIN INVITACIÓN

Por Cristina Méndez Rodríguez (13 años)

06 Huéspedes sin invitación

Su corazón latía desbocadamente, estaba seguro que había visto girar el tirador de la puerta. Sabía que si se ocultaba en el segundo nivel no habría manera de escapar, entonces comenzó a bajar las escaleras muy lentamente mientras el extraño intentaba abrir la puerta. Pero Cedric sabía que quién estaba al otro lado era muy fuerte, más fuerte de lo normal, y que en cualquier momento podía tirarla  y abrirse paso al interior de la casa. Tenía que ser rápido y silencioso.

Se dirigió a la puerta trasera, la abrió y antes de salir le dio un último vistazo al interior de la casa. Las escaleras de madera al centro del salón, las paredes vacías y descoloridas y la luz de la luna que entraba por la única ventana del salón, alumbraba la puerta que en ese momento se abrió de golpe. Inmediatamente atravesó la puerta y corrió lo más rápido que pudo hacia el bosque que estaba al otro lado de la calle. Afuera estaba lloviendo y había charcos de lodo por todos lados, la luz de la luna alumbraba el camino a través de las ramas de los árboles. Entonces, Cedric se dio cuenta de que no estaba solo, lo estaban siguiendo. El extraño debió haber sabido que trataría de escapar y había venido con refuerzos con quienes ahora lo seguía.

Cedric sabía lo que el extraño quería porque él lo tenía. Un anillo con el poder de convertir a quién lo usa en el ser más poderoso del universo y él líder de los Skanders, una raza que vive oculta en la tierra, a la que él pertenece.  También sabía lo que iba a hacer porque él ya no podía protegerlo y sabía quién era la siguiente en la lista que podría mantenerlo a salvo.

Entonces, llegó a una casa y entró por la ventana a una habitación, y en la mesa dejó un objeto y una nota y luego se fue sin dejar huella.

Al amanecer Susan se despertó y en su mesita de noche encontró un anillo con una nota que decía: “Protege el anillo a toda costa, posee un gran poder, no dejes que caiga en manos equivocadas.”

(Este relato fue escrito por uno de los participantes del taller de Escritura Fantástica y está basado en “Los Misterios del Señor Burdick” por Chris Van Allsburg, FCE.)

LA ALCOBA DEL TERCER PISO

Por Jose Tecún Cano (14 años)

alcoba tercer piso

Todo comenzó cuando alguien dejó abierta la ventana. Era el 2 de enero.

La mucama de Verónica Dal Bosco había olvidado la única regla de aquella casa: Todas las ventanas se mantienen cerradas.  Aquel día el pequeño Thomas Dal Bosco se aventuró en ese cuarto y perdió la vida de manera desgarradora.

Ante la pérdida de su hijo era obvio pensar que Verónica cayera en una gran depresión, sin embargo ella simplemente enloqueció. Parecía tranquila a la vista de cualquiera,  pero ocultaba un gran sufrimiento en su corazón. Terminó aislándose completamente. Varias veces trató de suicidarse con la ciega intención de volver a estar con su querido hijo, pero una infantil voz en su cabeza le rogaba que no lo hiciera.

Cuentan que el espíritu del bosque llegó una noche a casa de Verónica. Para ayudarla con su gran dolor y le dejó un compañero. Un ave de plumas amarillas (el color favorito de Thomas),  ojos verde lima y pico negro como carbón, que mágicamente salió del papel tapiz de la alcoba del tercer piso. Nadie más que Verónica podía verlo.

Verónica decidió llamar “Immy” al ave,  pues con esa palabra Thomas nombraba  a los pájaros cuyo nombre no conocía. Los días posteriores pareció volver a la cordura y el Immy empezó a contagiarse de la ira y la tristeza que Verónica poseía, tornándose malvado, tanto por dentro como por fuera; al punto en que sus plumas llegaron a tintarse de un azul marino intenso, y sus ojos, escarlata. En un momento,  Verónica perdió toda la depresión que arrasaba con ella y el ave fue huésped de todos sus sentimientos.

El 3 de marzo, Verónica Dal Bosco fue encontrada muerta en su dormitorio, desangrada y con una herida profunda en el cuello, causada por lo que parecía una garra. En la habitación de al lado, había una jaula abierta, manchada de rojo. La ventana de la alcoba del tercer piso estaba cerrada. En el papel tapiz  de las paredes estaba escrita con rasgaduras una frase.

Nunca Más

(Este relato fue escrito por uno de los participantes del taller de Escritura Fantástica y está basado en “Los Misterios del Señor Burdick” por Chris Van Allsburg, FCE.)

ÓSCAR Y ALFONSO

Por Mariana Pellecer Luna

13 ôscar y Alfonso

 

Mi nombre es Julie y sé que lo que estoy a punto de contarles parecerá una locura y será muy difícil de creer, pero si pasó… yo tenía 14 años cuando a mis hermanos menores, Óscar y Alfonso, los convirtieron en orugas.

La habitación olía a fresas, el rocío de los árboles entraba por la ventana y se escuchaba un melodioso y dulce cantar.

-¡¡¡Óscar… Alfonso!!!-grité

Después de la muerte de mamá mis hermanos debían trabajar y yo debía hacer las tareas en casa.

-Ya deberían de haber regresado…

Estaba preocupada, ellos nunca llegaban tarde, así que decidí ir a buscarlos.

Me adentré en el bosque dejando lejos mi pequeña cabaña. Los busqué por horas y aun no los hallaba. Mientras más entraba, menos eran las probabilidades de encontrarlos. Seguí caminando hasta que me di cuenta de que aunque caminaba…no avanzaba. Mi cabaña apareció repentinamente frente a mí; era como si existiera un mundo paralelo. Estaba muy mareada y me temblaban mucho las piernas y me sentía muy débil y caí al suelo.

Abrí los ojos y logré distinguir a una mujer de vestido blanco, cabellos rubios y una belleza increíblemente sobrenatural.

-Acompáñame-me dijo mientras tomaba mi mano y ayudaba a levantarme y me condujo por un sendero esmeralda. El bosque había cambiado de una forma sorprendente. Hadas volaban por doquier y muchos animalitos corrían a mi alrededor.

-¿Dónde estamos?-pregunté

-En el bosque de la luminiscencia

-Y… ¿qué hacemos aquí?-inquirí

La mujer no respondió, solo siguió su camino mientras un hermoso unicornio caminaba a su lado.

Después de unos cuantos minutos, se detuvo frente a una gran roca color plata y dijo:

-El bosque de la luminiscencia es un lugar para…criaturas fantásticas y…

Se apartó dejando ver a dos pequeñas orugas.

-Son…tus hermanos.

Me quedé paralizada…eran mis hermanos…estos se subieron a mi mano y una lágrima cayó al suelo.

Sabía que era momento de devolverlos. Las orugas se deslizaron suavemente por mi mano al escribir “adiós”.

Nunca los volvería a ver…pero ellos, estarían a salvo con aquella mujer misteriosa.

Ahora tengo 24 años y la escritura en mi mano…sigue intacta.

 

(Este relato fue escrito por uno de los participantes del taller de Escritura Fantástica y está basado en “Los Misterios del Señor Burdick” por Chris Van Allsburg, FCE.)

DEBAJO DE LA ALFOMBRA
Por Claudia Alfaro Contreras (16 años)

16 - Debajo de la alfombra

Pasaron dos semanas y volvió a suceder. Creía que mi estancia en ese mundo duraría más pero sabía que no se darían por vencidos hasta tenerme de vuelta. Alguien tan importante como yo no debía escapar así de su pueblo y menos cuando es la clave para su salvación.
-¿Ves eso?-preguntó Jim señalando el cuerpo. ¡Cierto! ¡La primera vez que pasó estaba sola!
Asentí con miedo. Luego recordé que Jim no conocía mi verdadera identidad sino que creía que era una estudiante extranjera. ¿Debía decirle la verdad?
Jim se paró rápidamente, decidido a acabar con aquel extraño bulto que se movía bajo la alfombra. Levantó la silla, dispuesto a golpearlo con ella, cuando grité.
-¡Espera! -Sabía que si lo tocaba seríamos transportados a la Corte. Pero la silla golpeó al bulto inmovilizándolo y apareció un tubo de luz turquesa. Al instante percibí el típico olor a menta de la Corte. El aroma llevó a mi mente el recuerdo del tenebroso castillo, aquel terrible lugar en el que todos los traidores eran juzgados y castigados por faltas graves al reino.
-¡Deténgase!-grité esperando que Jim no lo tocara, pero fue tarde. El tubo se apagó y nos sumimos en la oscuridad. Cuando la luz regresó, descubrí que no estábamos en la Corte sino en la biblioteca de la torre mayor del castillo y mi mentora estaba allí. Amina, ella me había ayudado a escapar de mi mundo.
-¡Sherezade!-dijo- ¿por qué ignoraste mi llamado hace dos semanas?
-¡No sabía que eras tú! Creía me habían descubierto. Ya sabes que huir del deber no es una razón válida para escapar a otra dimensión –dije-
-Sólo tú tienes el poder para hacerlo. Las estrellas están en su posición, el Gran Consejo está a orillas del lago y tú eres la elegida para romper el maleficio.
Con esas palabras, me animó a hacer lo que tanto temía. En un instante, todo aquello que necesitaba para ese momento pasó por mi mente, llenándome de energía y valor suficiente para hacerlo.
-¿Dónde estoy?- Era Jim. Había olvidado que estaba allí.
Amina lo vio con ternura, luego se dirigió a mí-. ¡Ve y cumple con tu deber! Yo le explicaré todo.
Jim miraba por todos lados. La confusión estaba en su rostro y sus anteojos lo hacían parecer un niño perdido.
-¡Nadie sabe lo que se puede encontrar debajo de la alfombra!-Exclamé, lista para enfrentarme a mi destino.

(Este relato fue escrito por uno de los participantes del taller de Escritura Fantástica y está basado en “Los Misterios del Señor Burdick” por Chris Van Allsburg, FCE.)

Noviembre está a la vuelta de la esquina y el tiempo de espera para finalmente ver ‘Catching Fire’ es cada vez más corto. Justo antes de develar el nuevo tráiler este fin de semana en Comic-Con, se han publicado las fotos oficiales de los tributos participantes del Quater Quell, la edición especial de los Juegos del Hambre que veremos en esta segunda entrega de la trilogía. Esta edición especial de los juegos, acorde al universo de Suzanne Collins, se da cada veinticinco años, por lo tanto veremos tributos de juegos pasados regresar a la arena con Katniss y Peeta.

Así podemos observar ya algunas imágenes de:

Mags

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Finnick

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Beetee

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Wiress

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Gloss

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Cashmere

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Enobaria

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Brutus

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Johanna

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Y por supuesto no podían faltar Katniss y Peeta:

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Fuente: Sims, A. (2013) Catching Fire movie. [En Red] Fecha de consulta: 16 de julio de 2013. Disponible en: http://www.hypable.com/2013/07/16/catching-fire-movie-posters-finnick-peeta-katniss/

¿Alguna vez te imaginaste una portada alternativa para Harry Potter? Tras cumplir 15 años de su primera publicación, los editores han decidido darle un nuevo look a las ediciones en inglés de nuestros amados libros sobre el joven mago. Las ilustraciones originales de Mary GrandPré aún se encontrarán al inicio de cada capítulo, pero las portadas están ahora a cargo de Kazu Kibuishi.

Por el momento ya podemos apreciar las portadas de Sorcerer’s Stone, Chamber of Secrets, Prisoner of Azkaban y Goblet of Fire. Esperemos pronto poder ver las nuevas. ¿Qué te parecen?

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Fuente: http://www.hypable.com